Cómo eliminar peleas domésticas

Les voy a contar de qué manera logré eliminar una de las peleas más recurrentes en mi familia… la ropa planchada…
Planchar es lo que menos me gusta hacer… realmente me desagrada, sin embargo era una de mis responsabilidades (autoasignada), por lo que destinaba cada semana al menos 4 horas para esta tarea. Iba separando la ropa según su dueño/a y al finalizar los llamaba para que la guarden. Las niñas recibían su ropa y con suerte la dejaban a los pies de su cama. Al día siguiente parte de la ropa estaba en el suelo y otra parte esparcida en la cama. El lunes usaban el uniforme del colegio planchado y, como al llegar lo dejaban tirado en la cama, de martes a viernes lo usaban arrugado como repollo. Mi molestia y frustración llegaba incluso a hacerme llorar, pues sentía que no valoraban mi esfuerzo de hacer por ellas algo que no me gustaba. Esto generaba constantes malos ratos. Incluso les enseñé a planchar para que entendieran el “esfuerzo”.
En un taller de #DisciplinaPositiva al que asistí antes de certificarme como facilitadora, un participante compartió una experiencia parecida cuando era adolescente y su mamá le planchaba la ropa. Y él dijo que no le gustaba la ropa planchada y aunque su mamá insistía en plancharle la ropa, él al recibirla la arrugaba o la dejaba ahí para que se arrugara… Esa experiencia despertó en mi la posibilidad de pensar que quizá a ellas (a todos) no les importaba usar la ropa planchada… en ese momento empecé a mirar la situación desde otra perspectiva, hasta que apliqué el primer cambio: les dije a todos (mi marido y mis hijas) que sacaran del cerro de ropa todo lo que no necesitara planchado y me dejaran sólo lo necesario para planchar. Fue una buena medida porque se redujo a menos de la mitad el cerro… luego seguí observando que lo que yo planchaba lo usaban arrugado después… hasta que llegó el gran día… les pedí una conversación familiar y les pregunté si realmente les importaba usar la ropa planchada. Las niñas fueron las primeras en decirme que les daba lo mismo, que era yo la que planchaba pero que para ellas no era tema, Mi marido me dijo que sólo le importaban las camisas, pero que prefería usar poleras y cuando necesitara una camisa él podía plancharla. Entonces ese día decidí y anuncié oficialmente que ya no iba a planchar, que cada uno podría plancharse su ropa y que si necesitaban ayuda con algo en particular me lo podían pedir.
Esta experiencia representa una herramienta para la crianza que ofrece la Disciplina Positiva, llamada “Decide lo que tú harás y no lo que obligarás a que los otros hagan”. 

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