“No quiero foto”… el inicio de la adolescencia

Hoy fui testigo de una situación habitual entre padres y pre-adolescentes… había detrás mío una familia: mamá, papá y niña de 12 o 13 años. Estábamos todos esperando la entrega de un implemento para los alumnos que cursan séptimo. De pronto escucho la voz de la niña “¡No quiero selfie!” y luego más fuerte “¡No quiero selfie!”… 📸📸📸
Me resonó la frase y me transportó a la última foto que le saqué “a la fuerza” a mi hija mayor, cuando tenía la misma edad, luego de su baile de fiestas patrias… fue un momento desagradable para ambas, pues me costó varios minutos aceptar que ella no quería la foto, en cambio yo insistía en que era la foto que les saco cada año… desde mi mirada egocéntrica, pensaba “qué le cuesta, sólo es una foto”… finalmente accedió a salir en la foto con tal expresión de desagrado que logré entender lo evidente “no quería sacarse la foto”. Quizá fue esa la primera manifestación observable y evidente del inicio de la adolescencia…
Volviendo a la situación de hoy, pasó un buen rato, cuando vuelvo a escuchar la voz de la niña “¡No quiero foto!” “¡No me gusta sacarme fotos!” algo le contestaron que no escuché y la niña sostenía su súplica ¡No me gusta sacarme fotos!”… 📵📵📵📵📵
Seguramente los papás estaban en el mismo proceso que pasé yo…. aunque a algunos les cuesta mucho más asumirlo, otros lo asumen instantáneamente y otros pareciera que nunca lo asumen…
Parece una situación ligera y sin importancia, pero no lo es, pues inconscientemente estamos enviando un mensaje al adolescente. ¿Se les ocurre cuál será ese mensaje? “Sólo me importa lo que yo quiero y lo que yo siento” Probablemente el adolescente decida: “A ellos no les importa lo que yo pienso o siento. Mejor no salgo con ellos, o me alejo, para que no me molesten”.
Para reparar lo que ya hicimos, podemos usar las 3R de la recuperación “Me di cuenta de que no estaba respetando tu espacio y tus decisiones al sacarte fotos. Te pido perdón porque fui egoísta. Sólo estaba pensando en mí. Realmente me gusta mirar fotos tuyas y ver cómo has crecido, pero respeto tu decisión. ¿Podemos buscar un acuerdo que nos deje contentas a ambas?”
Y para aprender de esta experiencia, es necesario que prestemos atención a los cambios de nuestros hijos y los aceptemos. Mientras más tiempo gastamos en negarnos a aceptar esos cambios, más nos perdemos de disfrutar el presente de nuestros hijos(as) e impedimos que la adolescencia fluya naturalmente.
¡Por cierto! Desde que acepté que ella no quiere fotos y dejé de “obligarla”, ella tiene mejor disposición a aceptar estar en algunas fotos especialmente importantes para la familia. 

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