Validación de sentimientos

PostCuando un niño pequeño grita, llora, se muestra enojado o se desborda con una pataleta, es señal de que necesita a su adulto de confianza, lo que busca es contención.
Muchas veces los adultos no sabemos interpretar estas señales y reaccionamos rechazando la emoción del niño e incluso al mismo niño, con frases como: “Pero como vas a llorar por eso” / “¡De qué vas a tener miedo!” / “¡Ya! ¡Me aburriste! ¡Ándate a llorar a la pieza y cuando se te pase vienes!” / “Que te ves fea llorando” / “A la gente no le gustan las niñitas lloronas” / “Ya estás llorando como las guaguas”
Generalmente esto va sumado a lenguaje corporal de rechazo, enojo y lejanía.
Si nos detenemos a pensar cuál es el mensaje oculto que le enviamos a los niños con estas respuestas, encontraremos algo así como: “Arréglatelas solo” “No tienes derecho a enojarte” “Sólo te acepto cuando estás de buen humor” “Tienes que complacer a los demás”… ¿Es esto lo que queremos transmitirles? Si es esta la forma en que reaccionamos en estas situaciones, ¿cómo esperamos que nos vean después?
¿Qué hacer cuando acabo de darme cuenta de que justamente es esto lo que he venido haciendo? Para esto la #DisciplinaPositiva nos recomienda usar las 4Rs de la recuperación de errores: Reconocer – Responsabilizarse – Reconciliar – Reparar. Y nos recuerda que LOS ERRORES SON MARAVILLOSAS OPORTUNIDADES DE APRENDIZAJE. Esto también vale para los adultos.
¡A reparar errores!

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