Acerca del dinero

(Adaptación de Paula Carmona)

“La familia Pérez estaba terminando las compras de la semana en el supermercado cuando Pablo, de 5 años, empezó a intentar convencerlos de que le compren un autito. Mamá le preguntó amablemente “¿Ya ahorraste lo suficiente de tu mesada para comprarlo?” Pablo miró tristemente y dijo “No”. Entonces mamá le sugirió que ahorrara para que pudiera comprarlo. Finalmente Pablo nunca ahorró lo suficiente para comprarlo. Lo quería tanto como para comprarlo con el dinero de su mamá, pero no lo suficiente para comprar el autito con su propio dinero”

“Susy, de 5 años, quería una bicicleta nueva. Papá conversó con ella y le propuso que cuando ella lograra juntar 5, él pagaría el resto. Buscaron un pote de vidrio y lo rotularon con la imagen de una bicicleta. La primera semana, Susy guardó toda su mesada (1) en el pote. Susy recibía 1 a la semana, por lo que a la siguiente semana se le hizo un poco difícil guardar todo el dinero, ya que estaba tentada de comprarse dulces y helados. Por esto mismo, le tomó 3 meses juntar todo el dinero. Cada vez que hablaba de la bicicleta, el papá le preguntaba “¿Cuánto llevas ahorrado?” y juntos contaban el dinero que había dentro del pote y calculaban lo que le faltaba por ahorrar. El papá aprovechó cada ocasión para alentarla diciéndole que ella lo podía lograr”

“A Ana, de 11 años, le dieron una mesada para ropa. Con la ayuda de su mamá, revisó su ropero y juntas decidieron lo que necesitaba comprar. Luego se sentaron juntas a trabajar en un presupuesto y ver cuánto podía gastar en las cosas que se quería comprar. Ana tuvo que decidir si comprarse 2 jeans caros o 4 más baratos. Mientras compraban, mamá escuchó varias veces que Ana decía “Esto me gusta un poco, pero no mucho. No compraré nada que no me guste realmente mucho”

Pablo, Susy y Ana están aprendiendo sobre el valor del dinero. También están aprendiendo a postergar la gratificación, a proponerse metas, la necesidad de planear y dedicarse para obtener lo que desean. Además están adquiriendo beneficios adicionales como cooperación, responsabilidad y valorar lo que logran. Quizá todos tomaron malas decisiones en el camino. Por ejemplo, Ana aprendió a comprar sólo lo que “realmente le gustaba”, luego de comprarse cosas que no le gustaban tanto y después no tener dinero suficiente para algo que sí realmente le gustaba.

Susy finalmente aprendió que quería más la bicicleta que el helado.

Pablo no ahorró lo suficiente para comprarse su autito, pero aprendió a ingeniárselas para seguir jugando con su autito viejo.

Dar mesadas es una herramienta que los padres pueden usar para enseñar a los niños muchas lecciones valiosas. Los niños creen que las tarjetas proveen dinero de manera ilimitada y por eso tienden a pedir e incluso exigir que les den lo que quieren.

El sistema de mesadas es respetuoso con todos los involucrados. Debe negociarse previamente para que esté al alcance de la familia y cubra las necesidades de los niños.

Cuando los niños quieren cosas que se escapan del presupuesto, se les puede alentar a complementar sus ingresos haciendo tareas pagadas adicionales a sus responsabilidades. Las responsabilidades no deben ser pagadas.

Se puede comenzar a dar mesadas cuando los niños se dan cuenta de que necesitan dinero para conseguir dulces, helados o un juguete. El monto de la mesada se relaciona directamente con las necesidades del niño. Un niño pequeño puede querer dinero para dulces o juguetes, mientras que un adolescente querrá dinero para ir a fiestas, comprarse ropa o salir a comer con amigos.

Los niños aprenden a presupuestar cuando los padres se toman el tiempo para revisar con ellos sus necesidades, y en base a eso, determinar el monto de la mesada. Si los niños se gastan su dinero antes de terminar la semana, es importante empatizar, pero no rescatar. Necesitan libertad para gastar su mesada como quieran. Si se gastan todo de una vez, tendrán la oportunidad de aprender de esa experiencia sólo si los padres no interfieren, ni siquiera para opinar.

Es importante que las mesadas sean revisadas y renegociadas cada cierto tiempo. Se puede aprovechar el inicio del año escolar o los compleaños para establecer un nuevo presupuesto.

Para niños más grandes, otorgar un presupuesto adicional para ropa, una o dos veces al año, provee límites y alienta la toma de decisiones responsable.

Las mesadas y el presupuesto para ropa los ayuda a aprender acerca de sus valores, a tomar decisiones y hacerse cargo de sus resultados, y a usar el dinero de forma responsable. Cuando crezcan y llegue el momento de manejar sus finanzas, tendrán habilidades suficientes para hacerlo con seguridad.

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