Cuando la crianza se transforma en co-dependencia

“Si yo no le digo, no se le ocurre” “Si yo no preparo comida, no come” “Yo no sé qué sería de ustedes sin mi”

Escucho estas frases más frecuentemente de lo que quisiera, expresadas por madres realmente preocupadas por el bienestar o el futuro de sus hijos. ¿Sabrán ellas de dónde surge o cómo se generó esta situación? ¿Qué hay detrás de este tipo de relaciones?

Al nacer, la cría humana es completamente dependiente de los adultos. Conforme va creciendo y se desarrolla, va adquiriendo poco a poco las habilidades que le otorgarán la autonomía necesaria para sobrevivir por sí misma. Esto ocurre en un proceso metódico y organizado llamado desarrollo humano.

Ocasionalmente los adultos tienen problemas para darse cuenta de los cambios ocurridos en el desarrollo de sus hijos/as, y tienden a hacerse cargo de aquello que los niños y las niñas ya pueden hacer por sí mismos. Esto puede deberse a:

  • Miedos: La mente tiene la función de mantenernos con vida, por lo tanto permanentemente nos advierte de “peligros”. Muchas veces decidimos hacer las coas nosotras porque puede ser “peligroso” para el niño o la niña.
  • Apego: Reconocer que los hijos/as van creciendo y ya no tienen la misma forma de ser de cuando eran pequeños, es un gran desafío para algunas mamás que intentan (inconscientemente) aferrarse a un momento específico del desarrollo de sus hijo/as.
  • Necesidad de control: Muchas personas no son conscientes de que necesitan tener el control de todo lo que sucede a su alrededor. Y hablo de necesidad, porque es la forma que encontraron para sobrevivir, es lo que les da seguridad y certeza. Entonces se encargan de todo y de todos.

Cualquiera sea la causa, esto se ve como: “ven para amarrarte los cordones” “Aquí me quedo hasta que ordenes tu pieza” “Si no te vistes como la gente decente no puedes salir” “¿Cómo se te ocurre que vas a comer sólo eso? Tienes que alimentarte bien” Estos ejemplos muestran interacciones con niños sobre los 6 años y hasta adolescentes y adultos.

Cuando nos hacemos cargo de cosas que ellos/as pueden hacer por sí mismos, les envíamos mensajes ocultos como: “no eres capaz” o “me necesitas para sobrevivir”. Esto trae como consecuencia que ellos/as se formen la idea de que necesitan a un otro que los sostenga o que los empuje. Si no es la mamá, es una pareja, una amiga, un jefe, etc. En definitiva son personas que tienen dificultades para tomar decisiones por sí mismas, para establecer límites por sí solas y siempre están dependiendo de la opinión de alguien más.

Si te sientes identificada/o con este texto, y quieres hacer cambios en tu vida, ¡Estás a tiempo! Puedes comenzar identificando la causa de tu actitud y satisfaciendo esas necesidades, puedes establecer nuevos patrones de pensamiento que te ayuden a ese cambio, elaborar afirmaciones que te empoderen y comenzar cambiando en pequeñas cosas (lo que veas con mayor facilidad), eso te abrirá las puertas a ver otras oportunidades de cambio y tus hijos/as serán los principales beneficiados.

Si te sientes confundido/a y no sabes cómo empezar, puedes pedir ayuda. Yo ofrezco consultas personalizadas en Disciplina Positiva para la crianza, en forma presencial o por internet. Puedes contactarme al mail paula@crianzaenflor.cl

(En este texto me refiero más específicamente al género femenino ya que este tipo de relaciones se da más habitualmente en interacción con mujeres, sin embargo no tiene la intención de ser excluyente ni discriminatorio hacia el género masculino ni otros tipos de identidad de género)

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