¿Por qué dejar de usar castigos?

El castigo es una respuesta a un mal comportamiento, que busca hacer sentir mal para que la persona se porte mejor, o que la persona pague por lo que hizo.  Tradicionalmente se usa como método de educación o corrección de una conducta, y su uso se considera como medida de calificación de ser “buena madre” o “buen padre”.

Pero las sociedades han ido avanzando, los humanos seguimos evolucionando y las investigaciones desde diferentes ramas de la ciencia han confirmado lo que se viene sugiriendo hace más de 100 años: el castigo no sirve para enseñar. ¿Entonces por qué se sigue usando? Porque, al haber sido criados así, está grabado en nuestro subconsciente, por lo tanto es el recurso que tenemos más a la mano. Antiguamente no había tanto acceso a la información como ahora y era difícil aprender formas diferentes.

En cambio, en la actualidad, una gran cantidad de investigaciones desde distintas áreas científicas nos están entregando mucha información que está disponible para cualquier persona que se interese. Por eso hoy podemos afirmar con certeza y sin temor a equivocarnos, que desde la mirada del buen trato, de los derechos humanos, de la crianza consciente, de la crianza respetuosa, de las neurociencias, de la teoría del apego, de la epigenética y de la disciplina positiva, el castigo es una herramienta ineficiente para corregir la conducta, no enseña y a largo plazo produce efectos negativos en las personas que lo reciben.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s