Navidad, época de sobornos

Es macabro el nivel de presión al que exponemos a los niños en esta fecha, con el asuntito de los regalos… «pórtate bien para que el viejito pascuero te traiga lo que pediste» «le voy a decir al viejito pascuero que no te traiga tu regalo si sigues portándote así» etc, etc… Los adultos lo tomamos con humor, nos divierte, porque sabemos que es un «juego», una ilusión… y nuestra mente conoce la diferencia entre la realidad y la fantasía… sin embargo los niños pequeños no saben diferenciar lo real de lo ficticio, se confunden. Si les hacemos «bromas» de este tipo y los adultos nos reímos, ellos se ríen, aún sin comprender el motivo, pero si logramos establecer conexión, nos daremos cuenta del estado emocional que esto les genera (innecesariamente). Hoy vi un video de una niñita en esta situación (la mamá le pregunta qué le va a traer el viejito pascuero y ella responde «un mojón, porque me porté como el hoyo»)… si lo veo como adulto, ajena a esta reflexión, me causa gracia, me parece divertido. Sin embargo logré conexión a través de sus ojitos confundidos y sentí su desaliento interior. Antes también estuve en ese juego y agradezco ahora poder mirar las cosas de manera diferente. Aprovecho esta reflexión para perdonarme por permitirme esas actitudes y pedir perdón a todos los niños que herimos sin darnos cuenta. Los niños pequeños no tienen noción del tiempo, por eso para ellos es suficiente portarse bien a la hora de los regalos para pensar que «se portaron bien todo el año». Piensa bien antes de someter a tus hijos, sobrinos, alumnos o vecinos a estas presiones. Si quieres llenarle de regalos ¡hazlo! sin condiciones, sin presiones, sólo porque decidiste hacerlo. Por el contrario, si no quieres o no puedes entregarle regalos, no le hagas cargar tu propia culpa. Asume tu decisión o tu situación libremente y busca otorgarle un sentido diferente a la navidad, sin transmitirle responsabilidades o culpas innecesarias. ¡Hazlo como tu gran regalo de amor!

Deja un comentario