¡Ya estoy harta de sus peleas!

Una tiene expectativas tan diferentes sobre la relación que cree estar fomentando entre sus hijo/as, que cuando ocurren estos episodios te cuestionas hasta si entendiste bien los conceptos.

Incluso a veces pareciera que ello/as lo hacen a propósito para molestarte, o para llamar tu atención, porque se van a pelear justo al lugar donde una está.

Y sabes que no deberías tomar partido, pero cada vez te cuesta más porque ves cómo uno/a va “ganando” sobre el/la otro/a. Y tratas de aplicar todo lo respetuoso que te han sugerido, o que has leído: respiras profundo mil veces, piensas en otra cosa, cantas una canción, tratas de distraerlo/as, te alejas…. Pero nada funciona. Al final, igual terminas retando al/la mayor.

Te entiendo…. Te prometo que te entiendo… he estado en el mismo túnel, he llorado muchas veces con la frustración de que “yo quería que fueran hermanables, cariñosos, cómplices”. He sufrido cada insulto que escucho dirigirle a su hermana, sin saber cómo responder a eso.

Lo que te puedo contar ahora que ya salí del túnel es que no es eterno. Que todo aquello que les enseñé sobre ayudarse, acompañarse, ser cómplices, sí les quedó. Que sí se aman aunque no se lo digan. Que sirvió darles herramientas de resolución de conflictos y luego no involucrarme y dejar que resolvieran entre ellxs para que construyeran su propia forma de relacionarse. Y que sí, cuando miran hacia atrás, pueden darse cuenta de los errores que cometieron entre sí y tienen disposición a reparar.

Así que ¡ánimo! Si estás en el túnel de las peleas, no dejes de entregar herramientas y dejar que resuelvan. Sigue fomentando el amor de hermanxs. Un día, bastante pronto, verás los resultados.

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