Cuando he llorado de ser mamá

Sé que ser madre no es fácil. Seguro tampoco lo es para los padres.

Recuerdo haberme ido a llorar a la cocina o al baño, desesperada de no saber qué más hacer, o de cansancio, o por culpa, o de sentirme sola. Y ¿sabes qué? No tiene que ver con tener hijas/os revoltosos, desordenados o tranquilos y encantadores. No son ellxs. Somos nosotras/os.

Tiene que ver con tu auto imagen, qué tan capaz te sientes, qué herramientas tienes, cuánta resiliencia has desarrollado, cómo es tu gestión emocional, qué tan apoyada o acompañada te sientes, cuánto te amas a ti misma /o.

Que tus hijos sean tranquilos o intensos sólo activará de una forma u otra la experiencia que vienes a vivir. Y esa experiencia es tuya. Es tu oportunidad de mirarte, observar tu historia, qué herramientas tienes, cuáles necesitas. Es tu oportunidad para pedir ayuda y aceptar, aprender y soltar.

Hé estado en ese túnel, y he salido, y he entrado al siguiente, y también he salido. Así que estoy aquí para acompañarte.

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