Cuando me siento incompetente

Entre el universo de emociones que nos inundan cuando estamos maternando o paternando, tarde o temprano se asoma el sentimiento de “incompetencia”. Esto es sentir que no tengo las competencias necesarias para abordar esta situación. También se manifiesta como no ser suficientemente bueno/a en esto. Habitualmente lo podemos observar en frases como «no puedo más», «no soy capaz» «esto me supera» «no sé qué tengo que hacer» «lo hice todo mal» «no sirvo para esto».

Este sentimiento habitualmente proviene de nuestra crianza o educación autoritaria y exigente. Porque los adultos creían (y algunos siguen creyendo), que a los niños siempre hay que exigirles más de lo que dan, para que no sean mediocres ni conformistas, sin darse cuenta de que, cuando les exigen más de lo que pueden dar, en realidad el mensaje que están fomentando es “nunca serás suficientemente bueno/a” o “eres incapaz de…”

Esos mensajes ocultos que recibimos en nuestra niñez se transformaron en nuestra voz interior, que nos habla sin que se lo pidamos, en el momento en que menos nos ayuda.

Por eso es importante reeducarnos, actualizar nuestro autoconcepto, reemplazar esa voz por una más amorosa, que contemple toda nuestra experiencia y nuestros aprendizajes. Explicarnos a nosotras/os mismas/os que esa idea se formó en la niñez, cuando efectivamente no podía, no tenía las habilidades para cumplir con lo que me pedían. Explicarle que los adultos no se dieron cuenta de lo que me estaban provocando. Explicarle que ahora yo soy el adulto, que sí me doy cuenta de lo que me estoy provocando con mi propia autoexigencia, y comprometerme a ser tan amorosa, paciente y alentadora como lo necesito.

La próxima vez que te sientas incompetente, primero recuerda que no significa que lo seas, sólo estás escuchando una creencia formada cuando realmente tenías pocas habilidades y estabas en aprendizaje. Luego hablate a tí misma con las palabras amorosas que necesitas escuchar.

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