Gritos van, gritos vienen

¿Te ha pasado que, por uno u otro motivo, tarde o temprano terminas acudiendo a los gritos? Siempre hay un motivo:
Que la tele está muy fuerte
Que la casa es muy grande
Que cuando están en el segundo piso no me escuchan
Que ya les he hablado 3 veces y no me hacen caso
Que no entienden de otra forma

Cada quien define la forma en que se quiere relacionar con los demás. Cada persona tiene que reconocer y aceptar que si grita, es porque así lo decidió, desde sus motivos, sí, pero lo decidió. Nadie puede «hacer» que el otro grite.

Y tus hijos/as imitan tus acciones. Sin poder evitarlo. Recuerda que eres un modelo a seguir para ellos/as.

¿Te ha pasado que estás en un lugar donde todos gritan y tú no? ¿Qué sientes en esa situación? ¿Qué sientes cuando estás en un lugar donde todos gritan?

No importa si es por enojo, por alegría, por diversión o por efusión. Escuchar gritos nos conecta con el estres y nos mantiene en alerta.

¿Y qué pasa con el cerebro en situación de stress?
Se desconecta la corteza cerebral, que integra el pensamiento y la regulación. Entonces toma el mando el cerebro medio, que está a cargo de las emociones, y se activa la respuesta ante el peligro (atacar, huir o bloquearse).

Quizá los adultos, que tenemos completamente desarrollada la corteza cerebral, tengamos la posibilidad de regularnos o buscar formas de re-conectarnos con el pensamiento cuando estamos en un ambiente estresante, como recibir gritos. Pero los niños y las niñas, cuya corteza está inmadura aún, no tienen la posibilidad de influir preventivamente sobre su funcionamiento cerebral y les resultará muy difícil, hasta doloroso emocionalmente, tratar de reaccionar de formas aceptables para los adultos cuando estos les gritan.

En consecuencia, la mejor solución es evitar los gritos innecesarios, y saber conectar con tu hijo/a cuando no puedas influir sobre otros gritos, para transmitirle calma, seguridad y contención.

Procura comunicarte con un nivel de voz adecuado al interior del hogar, aún cuando esto implique trasladarte o acercarte al lugar donde están los demás. También pueden establecer una señal sonora que avise que necesitas decir algo, así los otros pueden acercarse o poner atención a lo que dirás, sin necesidad de gritar.

Para personas con mayor sensibilidad a los ruidos, se puede enseñar paso a paso a tolerar o participar de ciertas instancias con gritos, dentro de un marco de respeto y protección a las características y necesidades individuales, incluso requiriendo la intervención de un especialista (Terapeuta Ocupacional).

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