El poder de un abrazo

Por Mary Wardlow (Traducido por Ari Hurtado de Molina, adaptado al chileno por Paula Carmona)

Mi hija Madisyn, una niña de 6 años maravillosamente voluntariosa, no quería levantarse y prepararse para ir a la escuela una mañana. Siendo que yo también soy voluntariosa, podía sentir  venir una batalla de voluntades; aunque estaba determinada a evitarla. De manera amable, repetidamente le pedí que se levantara y se alistara, y le escogí la ropa para que se pudiera mover un poco más rápidamente. Aún así se negaba a moverse. Le recordé amablemente que el furgón pronto estaría en nuestra casa y que si no se levantaba lo iba a perder. Se sentó, miró su ropa y gritó: “¡No me quiero poner eso!”

Su tono era tan desagradable que me costó mantener la calma, pero entré a su pieza y escogí otras dos tenidas para que pudiera escoger cuál quería ponerse.

Anuncié: “Dejé afuera 3 juegos de ropa. Necesitas escoger uno y vestirte”. Yo casi había llegado a la salida de la pieza cuando disparó “¡QUIERO 4!”. En ese momento yo estaba tan enojada que lo que siguió nos sorprendió a las dos.

Caminé hacia ella y dije: “Madisyn, te voy a levantar y voy a tomarte en mis brazos y te voy abrazar y voy a quererte. Cuando haya terminado, te vas a parar, vas a escoger lo que te vas a poner y te vas a vestir.”

Cuando la levanté y la rodeé con mis brazos, sólo sentí que se derretía entre ellos. Su actitud se suavizó inmediatamente y la mía también. Ese momento fue increíble para mí. Una situación tensa se volvió tierna en unos segundos sólo porque decidí abrazar a la niña que en ese momento era tan poco abrazable.

En la conferencia hablabas del poder de un abrazo para calmar a un niño fuera de control. He aprendido en carne propia que tenías toda la razón. ¡Gracias por enseñarle a los demás el poder de un abrazo!.

Nota: Mary compartió que también aprendió a darle opciones a Madisyn en cuanto a la ropa que se quiere poner, al colocar 10 tenidas en su closet y haciéndole saber que puede escoger la que se quiere poner cada mañana y mamá se mantiene al margen. ¡Muy empoderador!